7N: No a la violencia machista from Diagonal on Vimeo.
10 de noviembre de 2015
6 de octubre de 2015
Un pasito p'alante, dos pasitos p'atrás
Cuando se habla de feminismo,
algo en lo que todo el mundo coincidimos es en que, cuando te metes en esto, ya
no puedes salir, ya no hay marcha atrás. Cosas que antes te parecían normales o
te pasaban desapercibidas ahora te escandalizan
y te llevas las manos a la cabeza preguntándote cómo pueden no verlo los demás.
Cuando, además, se da la circunstancia de que eres docente, no puedes parar de
pensar en qué puedes hacer, en tu día a día en tu aula, en tu centro, para
concienciar y cambiar las cosas.
Vas por la calle y ves un niño que llora porque se ha caído, mientras su padre le dice ‘levántate, no seas nenaza’. Y piensas “qué horror, mañana en clase tengo que comentar esto”. Entras a una papelería y escuchas a la señora de delante pedir ‘un bolígrafo para chica’. “¿Ves? Esto es lo que hablamos ayer en clase”, te dices a ti misma. Te dejan en el buzón una revista de juguetes. La ojeas un poco…”Ahora mismo la meto en la carpeta, que no se me olvide llevármela para que mañana la comentemos”.
Te sientas delante del ordenador.
Abres un documento y anotas una idea. Luego otra, y otra… Lees artículos. Seleccionas
cuentos. Buscas vídeos. Éste sí, este no. Buscas noticias. Entre medio, lees burradas
que te dan ganas de llorar, de tirar la toalla y mandarlo todo a la mierda. Buscas
blogs de docentes para empaparte de ideas y experiencias. Piensas
actividades para cada uno de los niveles. Escoges las palabras, porque el qué
es importante pero, el cómo, también, sobre todo sabiendo que enfrente hay un
público de no más de 12 años.
Y, en el centro, reuniones,
debates, propuestas... Y discusiones. Porque, no lo olvidemos, estamos intentando
cambiar el orden establecido y, eso, hay a quienes no les sienta nada bien. Qué
nos van a contar a nosotras…
Con mucho esfuerzo, se empieza a
llegar a un consenso. Se modifican los documentos, se acuerda cuidar el
lenguaje, cuidar el uso de los patios, se organizan actividades, charlas, etc. En
cualquier conversación o actividad surge la oportunidad de educar en igualdad.
Se convierte en un objetivo primordial del centro. Poco a poco se va logrando la
implicación de todas las partes. Profesorado, alumnado y familias. Día a día,
pasito a pasito.
Es entonces cuando sientes que hay esperanza y que todo esto, que cuesta muchos disgustos, frustraciones y, hasta lágrimas, merece la pena. Sientes que te escuchan, que la sociedad se implica, que estamos educando niños y niñas que se respetan y que están libres de prejuicios. Sientes que se pueden cambiar las cosas y, ¡joder, lo estamos consiguiendo!
Y, justo entonces, es cuando
aparece el señor Ministro de Educación a decir que el maestro que más le marcó en
su vida fue aquel que le dijo a un compañero suyo que “los hombres solo lloran
cuando les deja la novia o cuando se muere su padre”
Olé. Qué bonito. Me ha puesto los pelos de punta, señor ministro. Gracias. Me ha emocionado usted tanto que no me salen las palabras, así que solo diré una cosa más:
¿Los niños no lloran, señor
ministro? Claro que lloran. Y más que van a llorar cuando tengan edad de darse
cuenta de la clase de gobernantes que tenemos…
23 de junio de 2015
No empieces ya con el temita...
Hace unos días las redes sociales
ardían ante el comentario realizado por el periodista Javier Mérida en una
tertulia deportiva futbolera. Comentaban la posibilidad del fichaje de
un jugador que hace un par de años confesó haber agredido a su pareja. El
periodista soltó entonces la siguiente perla: “con dos copas de más, pegarle una guantada a tu mujer no es agresión ni
maltrato ni nada”. Añadiendo que, además, ella le había sido infiel.
Ante el revuelo que se formó en
Twitter, este “señor”, lejos de disculparse y recapacitar por la barbaridad que
había dicho, empeoró aún más la situación. Colgó, entre otros, un tweet con un
enlace a la noticia de la infidelidad y añadió que “No he justificado nada. Me limité a contar por qué le pegó el puñetazo.
Que no debió, claro, pero no fue por gusto”. Vamos, el ‘si le pega algo
habrá hecho’ y ‘se lo merecía, por puta’ de toda la vida. Para no justificar la
violencia de género, Javier Mérida, lo disimulas muy bien. Además, habló de denuncias falsas y “feminismo aprovechado”.
Nos suena el discursito, ¿verdad?
Más tarde, después de que la
Asociación de Prensa de Sevilla publicara una nota condenando sus
declaraciones, el periodista se disculpó diciendo que “Mi única defensa, y tibia, es que en el calor de una tertulia, y con
voces entrecortadas al no estar todos en la misma sala, a veces no se piensa lo
que se dice, y luego no hay tiempo de matizar ni de rectificar. Pero, insisto,
es tan vaga esa aclaración que solo resta insistir en mis disculpas más
sinceras. No volverá a ocurrir. Mi perdón más arrepentido.”
Pero, ¿sabes qué pasa? Que el
problema de la gente como tú es precisamente el contrario: lo decís porque lo
pensáis. Tus disculpas no valen nada, pues de lo único de lo que te arrepientes
es de haber hecho ese comentario en público.
Igualito que el señor Tim Hunt,
que lo que lamenta es haber dicho esas
cosas en presencia de todos esos periodistas.
Quien llega al punto de
justificar la violencia contra las mujeres no lo hace por ser un enfermo ni un
loco. El machismo está presente de muchas formas, unas más difíciles de
percibir que otras, pero todas hacen daño y contribuyen a que las mujeres sigan
sufriendo desprecios, humillaciones, agresiones y asesinatos.
Cuando en una reunión, fiesta,
comida familiar, etc., reprochamos un comentario machista se nos tacha de
exageradas, amargadas, aguafiestas. “No empieces con eso, que estamos de
broma”. Pero resulta que la gente que hace comentarios como los de J. Mérida (o
Tim Hunt, o León de la Riva, o Arias Cañete, o…) en público, se atreven a
hacerlos precisamente porque antes, en privado, entre risas, han sido
aplaudidos, tomados a broma y no censurados. El machista se siente respaldado,
justificado, apoyado, comprendido. Y, así, día tras día. Hoy le ríen un chiste
sobre las mujeres y las baldosas, mañana miran para otro lado ante un “esa es una
guarra”, al otro callan ante un “si les pegan es porque lo consienten”…Hasta
que un día, llega a una radio y, como si nada, justifica la violencia de
género.
¿Cuántos maltratadores habrán
sentido que lo que hacen está bien al escuchar las declaraciones de Javier
Mérida? ¿Cuántas mujeres habrán desistido de denunciar a su maltratador porque
al escucharle han sentido que, quizá, lo que están sufriendo no es para tanto o
incluso lo merecen?
“El temita” es lo suficientemente serio como para tener que mordernos la lengua y callar, sea ante un desconocido o un familiar y estemos en la cola de la pescadería o en una cena de Nochebuena. Cuando callas, le estás dando fuerzas para subir un escalón más.
Y, hablando de callar, no me olvido del silencio cómplice de los compañeros de profesión de J.Mérida. Entristece pero, por desgracia, no sorprende. Por cobardía o por corporativismo, han decidido callar. Y, quien calla, ya se sabe…
También se echan de menos
respuestas desde más arriba. ¿Se imaginan el escándalo si un periodista dijera en una radio
algo así como “Sí, el etarra le disparó, pero es que él no quería darles la
independencia!”?
¿Parece una comparación demasiado
fuerte? Quizá sea el momento de recordar que, sólo en los últimos diez años, han
sido asesinadas por sus parejas más de 700 mujeres.
Pero está claro que hay temas y “temitas”.
3 de abril de 2015
El machismo mata; la complicidad remata.
El pasado miércoles, el twitter
de la Guardia Civil publicaba un mensaje en el que se leía: “Tolerancia cero al
maltrato en todas sus formas y variantes”, acompañado de dos imágenes. Una, sacada
de antigua campaña oficial contra la violencia de género en la que vemos a un
hombre y la frase “Cuando maltratas a una mujer dejas de ser un hombre”.
Podríamos hablar de lo acertado o
no de la campaña en cuestión -¿qué se entiende por “ser un hombre”?, si los
maltratadores no son hombres, ¿qué son entonces?- pero lo que ha desatado la
polémica ha sido la otra imagen incluida en el tweet. Se trata de un montaje de
la primera, pero en este caso vemos a una mujer y el texto “Cuando maltratas a
un hombre dejas de ser mujer”.
No tardaron en llegar las
críticas por parte de personas formadas en el tema, así como los aplausos de
quienes, mostrando un total desconocimiento, interpretaron el mensaje como algo
positivo y que contribuía a la lucha por la igualdad.
Pero, ¿por qué el mensaje en
cuestión es un error gravísimo por parte de la Guardia Civil?
En primer lugar, conviene dejar
claro qué es la violencia de género. "Se
trata de una violencia que se dirige sobre las mujeres por el hecho mismo de
serlo, por ser consideradas, por sus agresores, carentes de los derechos
mínimos de libertad, respeto y capacidad de decisión" (http://www.msssi.gob.es/ssi/violenciaGenero/QueEs/Docs/LEY_ORGANICA_1_2004contraviolencia.pdf
)
Es decir, la violencia de género
es aquella cometida por los hombres sobre las mujeres como consecuencia del
sistema social (patriarcado) que privilegia que a éstos, considerándolos
superiores a las mujeres. Este sistema a la inversa no existe, y es por eso que
sólo se considera violencia de género aquella que se produce de hombres a
mujeres. Es por esto mismo por lo que un hombre no será atendido si llama al
016 (recordemos, teléfono para las víctimas de VIOLENCIA DE GÉNERO). Deberá llamar
a la policía, tal y como lo haría una mujer que, por ejemplo, hubiera sido
agredida por un desconocido.
Con su mensaje, la Guardia Civil
está cayendo en el tremendo error de equiparar la violencia de género con otro
tipo de violencia, lo que provoca confusión e invisibiliza la opresión que
sufren las mujeres por el mero hecho de serlo.
¿Hay mujeres que maltratan? Por
supuesto. Nadie niega eso. Pero no lo hacen amparándose en una posición de
privilegio que la sociedad les otorga. Es un problema distinto, con una base
distinta y, por tanto, necesita tratamiento y soluciones distintas.
Para entenderlo mejor, pensemos
en una campaña contra el racismo. Imaginemos el mensaje “Tolerancia cero al
racismo en todas sus formas”. Imaginemos también que ese mensaje se acompaña de
dos fotos: en una aparece una persona blanca agrediendo a una que no lo es, y en
la otra una persona negra agrediendo a una blanca. Resulta ridículo solo
imaginarlo, ¿verdad? Supondría que se está igualando una violencia con otra. Se
estaría equiparando la violencia provocada por un sistema que otorga una
posición de privilegio a las personas de raza blanca frente al resto de razas,
con casos totalmente aislados y que no responden a la misma causa, por lo que,
aun siendo igual de condenable, no es un problema social.
Otro ejemplo. “No a la violencia
contra personas LGTB ni contra heterosexuales”. Lo dicho, ridículo y muy, muy
peligroso el mensaje que transmitiría.
¿Significa esto que unas víctimas
sean más importantes que otras? ¿Significa que no nos importan los asesinatos
de hombres? Obviamente no. Este argumento sólo se da en las mentes más
retorcidas que lo único que buscan es desprestigiar el feminismo. A estos
adalides de la no violencia, sin embargo, suele importarles poco el hecho de
que el 95% de los asesinatos que se producen en el mundo son cometidos por
hombres. A ellos, curiosamente, lo que les aterra es el feminismo.
Por tanto, queremos dejar claro
una vez más que lo único que se pide es que no se trate la violencia contra las
mujeres como un tipo de violencia más porque, como se ha explicado, no lo es.
La raíz del problema es muy profunda y con hechos como este se agrava aún más.
Resulta desconcertante que
quienes, se supone, deben dar ejemplo a la sociedad, demuestren este total
desconocimiento sobre la violencia de género (cabe mencionar que en la “rectificación”
que se produjo varias- demasiadas- horas después, la G.C vuelve a equivocarse,
pues habla de violencia doméstica y no de género) y sobre la sensibilización ante ella. Y, sobre todo, aterra pensar que personas como el autor de ese tweet puedan ser las encargadas de atender a mujeres maltratadas.
¿Cuántos maltratadores se habrán
sentido reforzados en su actitud con este mensaje? Y, lo que es peor, ¿cuántas
mujeres habrán perdido la confianza en quienes se supone que iban a ayudarlas y
protegerlas, desistiendo de denunciar a su maltratador?
Todo esto ha ocurrido en una
semana en la que 6 mujeres han sido asesinadas por sus parejas. Por supuesto,
como casi siempre, han pasado desapercibidas.
Este ha sido el enésimo capítulo
protagonizado por aquellos que ven y pretenden hacer ver el feminismo como algo
que les hará perder privilegios, y no como un movimiento totalmente necesario
(por desgracia) para lograr un beneficio común a toda la sociedad, como es la
igualdad.
En nuestro camino ha habido, hay
y seguirá habiendo muchos obstáculos. Demasiados. Pero, que no os quepa duda:
por nuestra parte, NI UN PASO ATRÁS.
11 de febrero de 2015
Esa cosa no tan nueva llamada ignorancia
Juan y Damián pueden ir
tranquilos por su ciudad. Nunca se han visto obligados a cruzar la calle para
evitar pasar por delante de ese grupo de desconocidos. Unos desconocidos que,
seguramente, les harían comentarios sobre su físico.
Juan y Damián tampoco han sufrido
nunca la experiencia de que un extraño los siga por la calle pidiéndoles insistentemente
su número de móvil. Tampoco nunca tuvieron que darle un teléfono falso a ese
hombre para que, por fin, les dejara en paz.
A Juan y Damián nunca les
juzgaron ni les llamaron guarros o putos por llevar esos pantalones o esa
camiseta. Tampoco les juzgaron jamás por acostarse con quien quisieran. Bueno,
mentira. Ahí, seguramente, sí que les juzgaron. “Crack”, “campeón”, “eres mi
ídolo, tío”, “eres el puto amo”…
A Juan y Damián nunca les dijeron
que tuvieran vigilada su copa, no fuera a ser que alguien les echara algo.
Tampoco tuvieron nunca que pedirle a alguna amiga que los acompañara hasta casa
porque temían ir solos por la noche.
Nunca fueron a una entrevista de
trabajo y fueron rechazados porque, en unos meses, iban a ser padres. Tampoco
nunca cobraron menos que sus compañeras por hacer exactamente el mismo trabajo.
Imagino que es por eso por lo que Juan y Damián, en un programa de televisión que ven más de tres millones de personas, como es El Hormiguero, sueltan, entre risas, cosas como:
“Leyendo una revista de mujeres
nos hemos dado cuenta de que hay una cosa nueva que se llama micromachismo
(risas)”
“Sí, Pablo. Porque tú abres una
puerta, creyéndote que estás haciéndoles un favor, pero resulta que estás
cometiendo un micromachismo (más risas)”
“Nosotros queremos luchar contra los micromachismos
y por eso hemos estado trabajando para desarrollar nuevos piropos no ofensivos
para la mujer”
Tras esto, vemos varias escenas,
en las que una mujer pasa por delante de un grupo de obreros, entre los que se
encuentran Juan y Damián, y que le dedican lo que para ellos son piropos que sí
son aceptables y por los que ninguna mujer debería ofenderse.
Después de esta muestra de ignorancia total, y una vez superada la vergüenza ajena,
la rabia y la impotencia, sólo nos queda decirles a Juan y Damián:
Los micromachismos no son nada
nuevo, por desgracia. Sería recomendable, y más aún dado que hacéis un programa
de televisión, que os informarais de las cosas sobre las que vais a hablar. A
lo mejor así, además de no haber quedado como dos garrulos, hubierais evitado
darle alas al machismo y ridiculizar la lucha de las mujeres por conseguir
igualdad.
En cuanto a los “piropos”, espero
que no os sea muy difícil de entender que, cuando una persona va por calle, lo
que es público es el espacio, NO SU CUERPO. No queremos saber vuestra opinión
sobre nuestro físico. No os lo hemos pedido y, además, nos importa una mierda.
NO necesitamos vuestro “visto bueno” para sentirnos realizadas.
Por otro lado, sentimos deciros
que NO os corresponde a vosotros juzgar qué es o no ofensivo para las
mujeres. ¿Podréis superar este duro hecho de no ser vosotros quienes decidáis
por nosotras?
Pero tranquilos, que no todo es
negativo. También tenemos algo que agradeceros. Gracias a gente como vosotros
somos conscientes de lo necesario que es el feminismo y de lo mucho que nos
queda por hacer. Gracias, Juan y Damián, por recordarnos que no debemos bajar
la guardia ni un solo segundo.
25 de diciembre de 2014
ToyPlanet: el camino a seguir
En estas fechas es típico comer
turrón, cantar villancicos, poner el árbol de Navidad en el salón, mandar Christmas…Y también
pillarse un buen mosqueo viendo los catálogos de juguetes.
Los catálogos de juguetes son
esas revistas que, en unos pocos segundos, tiran por tierra todo el trabajo y
el esfuerzo que se hace día a día en las escuelas, familias, etc. por acabar
con el sexismo.
Los catálogos de juguetes son
esas revistas en las que una parte es rosita y otra es azul. En la primera sólo
aparecen niñas, que juegan con muñecas, carritos, cocinitas y mesas de
maquillaje. En la parte azul sólo salen niños, que juegan con coches,
construcciones, barcos piratas y futbolines. También hay una parte en la que
salen triciclos, corre pasillos, bicicletas y coches, los cuales siempre
conduce un niño, a no ser, claro, que el vehículo sea rosa o morado. Y luego
está la parte de los disfraces: pirata, Batman, Spiderman o médicO para los
niños; enfermerA o princesasemitontacuyaunicafuncionenlavidaesesperarasuprincipezul
para las niñas.
Y claro, cuando te quejas de
estas cosas suelen responderte con un “pero es que a las niñas lo que les
gusta son los muñecos/cocinitas/carritos” o “pero es que a los niños lo
que les gusta son los coches/balones/monstruos”.
Eso estaría muy bien si esos niños y niñas se hubieran criado solos en una selva sin ninguna influencia de la sociedad.
Eso estaría muy bien si esos niños y niñas se hubieran criado solos en una selva sin ninguna influencia de la sociedad.
Pero como obviamente no es el caso, mi respuesta siempre es la
misma. ¿Les gusta eso o se les educa para que les guste eso?
La respuesta está clara.
Cuando solo tiene unos minutos de
vida, la niña ya tiene un babero rosa, unos patucos rosas y un pijamita rosa.
Cuando es un poco más mayor, llegan los muñecos, los carritos y las cocinitas y
fregonas. También el disfraz de princesa y los tacones de juguete. Después,
escucha que “el fútbol es muy violento para las niñas” y que “los coches y los
monstruos esos feos son para niños”. Luego va a un cumpleaños y sus chuches
tienen un lacito rosa y las de su hermano uno azul, o va a comer a un Burger y en
la caja a ella le meten una muñeca y a su hermano un dinosaurio. Y, ojo, el
dinosaurio ni tocarlo, que es “muy poco femenino”.
Mientras, el niño recibe baberos,
patucos y pijamitas azules. Luego viene el balón, el barco pirata y el coche
teledirigido. También la bicicleta y el futbolín. Los juguetes pueden ser de
cualquier color EXCEPTO rosa. Porque ese niño, desde pequeño, escucha que “¿un
niño con algo rosa? ¡Maricón fijo!” (A este tipo de personas las reconocerás
fácilmente cuando pronuncien la frase mágica: “Yo no tengo nada en contra de
los gays, PERO…”). Cuando llega la época de disfrazarse, está claro: de súper
héroe. Y bueno, pobre de él como se le ocurra acercarse a la cocinita de su
hermana. “No seas tonto, ¡si eso son cosas de niñas!”.
Si entramos en la página web de una conocida tienda de juguetes, busquemos lo que busquemos, nos aparece esto :
Todo, absolutamente TODO, aparece dividido. Si buscamos, por ejemplo, Playmobil para niñas, nos aparece la casita de muñecas y la casa de verano. Si buscamos Playmobil para niños, aparece un parque el bomberos, la granja, el castillo o una cajita con árbitros y linieres de fútbol.
Vamos a una tienda cualquiera y, ¿qué encontramos?


Cuentos para niñas, cuentos para niños.
Pero espera, ¡que resulta que también existen pegatinas para niñas y pegatinas para niños!


Si entramos en la página web de una conocida tienda de juguetes, busquemos lo que busquemos, nos aparece esto :
Vamos a una tienda cualquiera y, ¿qué encontramos?


Cuentos para niñas, cuentos para niños.
Pero espera, ¡que resulta que también existen pegatinas para niñas y pegatinas para niños!


Después de años y años absorbiendo todo eso, ¿pretendes que una niña no se sienta rara y avergonzada por gustarle el fútbol? ¿Pretendes que pida un Scalextric? ¿Crees que el niño se va a atrever a decir que él quiere un Nenuco? ¿Te extraña que se sienta un bicho raro porque le encanta ese carrito con capota? ¿No te parece triste que en un cumpleaños jueguen unas por un lado y otros por otro? Y, sobre todo, ¿no ves una sospechosa relación entre esto y muchos problemas que se dan luego entre mujeres y hombres?
Lo siento, pero el “a las niñas
les gusta X” y “a los niños les gusta Y”, no cuela.
Y eso lo saben muy bien en Toy Planet,
en cuyo catálogo vemos imágenes que deberían ser lo normal pero que, por
desgracia, son una excepción.
Así sí. Bravo Toy Planet. Esto es educar en igualdad.
Y para terminar, dejo unas
sencillas instrucciones por si alguna vez te surge la duda de si un juguete es
para niño o para niña.
¿Cómo saber si un juguete es para niños o para niñas? Una guía.
¿El juguete se utiliza con los genitales?
-SÍ --> Ese juguete no es para niñas/os.
-NO --> El juguete es para cualquiera de los dos.
¿Cómo saber si un juguete es para niños o para niñas? Una guía.
¿El juguete se utiliza con los genitales?
-SÍ --> Ese juguete no es para niñas/os.
-NO --> El juguete es para cualquiera de los dos.
11 de diciembre de 2014
Víctimas de segunda
Estos últimos días en España
prácticamente no se ha hablado de otra cosa: el asesinato en Madrid del hincha
del Deportivo de la Coruña. Desde aquel domingo 30 de noviembre, el caso ha
sido portadas de periódicos, ha ocupado páginas y más páginas, ha sido apertura
de todos los telediarios, ha provocado debates y tertulias en radios y
televisiones, etc.
Y a mí, ante todo eso, me surge
una pregunta: ¿por qué no tienen la misma repercusión todos y cada uno de los
asesinatos por violencia machista? En lo que va de año, 50 mujeres han sido
asesinadas por su pareja o expareja, más otros 7 casos que aún se están
investigando. ¿Por qué ese silencio? ¿Por qué ese mirar para otro lado? ¿Por
qué esas justificaciones?
Veamos la diferente reacción de
la prensa y la sociedad en general ante un caso y otro.
El asesinato de Jimmy se produjo
el domingo 30 de noviembre. Veamos las portadas de los principales periódicos
el día siguiente:

Todos destacan el suceso en portada.
Veamos ahora las portadas del martes 9 de diciembre,
HABIÉNDOSE PRODUCIDO EL DÍA ANTERIOR DOS NUEVOS ASESINATOS MACHISTAS (VÍCTIMAS 48 Y 49 EN LO QUE VA DE AÑO):

Sólo en El Mundo y en La Razón (manda narices que sea este panfleto el que en esta ocasión ha actuado como deberían haberlo hecho todos los demás…) lo encontramos en portada a gran tamaño. También, si tienes una lupa a mano, quizá habrás podido localizar una reseña a la noticia en la portada del ABC. ¿Encuentras algo sobre ello en El País? ¿Y en La Vanguardia?
Veamos ahora cómo fueron los
telediarios de un día y otro. Por ejemplo, los de TVE y Antena 3. Para verlos, basta con visitar las páginas web de
cada canal.
El día 1 de diciembre, tras el
asesinato del hincha coruñés, pudimos ver lo siguiente:
-TVE: abrieron el telediario con
la noticia del asesinato. Posteriormente, y durante más de diez minutos,
ofrecieron información sobre el caso, incluyendo declaraciones de personajes de
la política como Núñez-Feijóo, Pedro Sánchez o Rajoy, además de las del
presidente de Movimiento contra la Intolerancia.
-Antena 3: abrieron con la noticia
del asesinato, tema que estuvieron tratando durante 16 minutos.
Ahora veamos cómo fueron los
telediarios del 9 de diciembre. Como dije antes, el día anterior dos mujeres
habían sido asesinadas por sus maridos, siendo las víctimas número 48 y 49 en
lo que va de año.
-TVE: apertura del telediario con el
Caso Noos. Luego trataron los siguientes temas: más sobre el Caso Noos, el juez
Ruz, las medidas de Interior para
erradicar la violencia en el fútbol, la Cumbre Iberoamericana, las prospecciones
petrolíferas en Canarias, la prohibición de la plataforma Uber, la subida del
precio de la vivienda, la subasta en el tesoro público, la congelación de las tarifas
de los peajes en las autopistas españolas, las propuestas de España para el
Plan Europeo de Inversiones, las torturas de la CIA, los refugiados en Siria, el
tifón en Filipinas, las manifestaciones en Hong Kong y las manifestaciones antirracismo
en EEUU. Tras todo ello, nuestra televisión pública habla, por fin, de los
asesinatos por violencia de género. Toodo lo anterior era, para TVE, mucho más
relevante.
-Antena 3: apertura con el Caso
Noos. Posteriormente: más Caso Noos, Cumbre Iberoamericana, Plan Juncker,
crisis del PSOE, destitución de los encargados de seguridad del Deportivo de la
Coruña y Atlético, prohibición de la plataforma Uber y prospecciones en
Canarias. Tras todo ello, informaron de los nuevos casos de violencia machista.
Veamos ahora las búsquedas en Google
en España de uno y otro tema:
Violencia en el fútbol: 7.010.000
resultados. (Recordemos, un asesinato)
Violencia de género: 566.000
resultados. (Recordemos, más de 50 asesinatos en lo que va de año y más de
1.300 en los últimos 10 años)
¿Seguimos?
Los días posteriores al asesinato
del hincha del Dépor se suceden las declaraciones, reuniones, peticiones de
medidas urgentes, etc. Cristina Cifuentes, Wert, Rajoy, P. Sánchez,
Núñez-Feijóó, expertos en el tema…Todos tenían algo que decir.
Por su parte, ante un asesinato
machista, las únicas declaraciones que oímos son las de los vecinos diciendo
que el asesino era mu güena gente, que siempre saludaba y daba los buenos días.
Y las medidas para acabar con la
violencia de género son… ¿Cuáles? Silencio, complicidad, miradas hacia otro
lado, justificación…También poner caras muy tristes y llevar lacitos el 25 de
noviembre, mientras al mismo tiempo recortas en un 28% los programas de
prevención o un 25% en las ayudas a mujeres maltratadas.
Y no, está claro que la solución
no depende sólo del dinero. Pero cuando hacen semejantes recortes está muy
claro lo que les preocupa el asunto y las víctimas.
He hecho esta comparación con el
asesinato de Jimmy, pero hubiera obtenido idénticos resultados si la hubiera
hecho con el asesinato de Isabel Carrasco.
Esta es la realidad en la que
vivimos. El asesinato de un hincha es un escándalo. El asesinato de una
política es un escándalo. Los asesinatos de mujeres por violencia machista son cosas
que pasan.
Ayer fue apuñalado un hincha
francés en Barcelona. Y, también ayer, fueron asesinadas una mujer y su madre
por el marido de la primera. ¿Apostamos cuál de estos sucesos será noticia hoy?
¿Imaginas que al año fueran
asesinados más de 60 hinchas? ¿Imaginas que al año fueran asesinados más de 60
políticos?
Las mujeres asesinadas tendrían que haber ido con la bufanda de su equipo en el cuello o haberse afiliado a un partido político. Lo mismo así sí habrían merecido ser noticia. Y lo mismo así dejaría de verse como algo normal el que nos maten día tras día.
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