23 de junio de 2015

No empieces ya con el temita...

Hace unos días las redes sociales ardían ante el comentario realizado por el periodista Javier Mérida en una tertulia deportiva futbolera. Comentaban la posibilidad del fichaje de un jugador que hace un par de años confesó haber agredido a su pareja. El periodista soltó entonces la siguiente perla: “con dos copas de más, pegarle una guantada a tu mujer no es agresión ni maltrato ni nada”. Añadiendo que, además, ella le había sido infiel.

Ante el revuelo que se formó en Twitter, este “señor”, lejos de disculparse y recapacitar por la barbaridad que había dicho, empeoró aún más la situación. Colgó, entre otros, un tweet con un enlace a la noticia de la infidelidad y añadió que “No he justificado nada. Me limité a contar por qué le pegó el puñetazo. Que no debió, claro, pero no fue por gusto”. Vamos, el ‘si le pega algo habrá hecho’ y ‘se lo merecía, por puta’ de toda la vida. Para no justificar la violencia de género, Javier Mérida, lo disimulas muy bien. Además, habló de denuncias falsas y “feminismo aprovechado”. Nos suena el discursito, ¿verdad?

Más tarde, después de que la Asociación de Prensa de Sevilla publicara una nota condenando sus declaraciones, el periodista se disculpó diciendo que “Mi única defensa, y tibia, es que en el calor de una tertulia, y con voces entrecortadas al no estar todos en la misma sala, a veces no se piensa lo que se dice, y luego no hay tiempo de matizar ni de rectificar. Pero, insisto, es tan vaga esa aclaración que solo resta insistir en mis disculpas más sinceras. No volverá a ocurrir. Mi perdón más arrepentido.”

Pero, ¿sabes qué pasa? Que el problema de la gente como tú es precisamente el contrario: lo decís porque lo pensáis. Tus disculpas no valen nada, pues de lo único de lo que te arrepientes es de haber hecho ese comentario en público.

Igualito que el señor Tim Hunt, que lo que lamenta es haber dicho esas cosas en presencia de todos esos periodistas.

Quien llega al punto de justificar la violencia contra las mujeres no lo hace por ser un enfermo ni un loco. El machismo está presente de muchas formas, unas más difíciles de percibir que otras, pero todas hacen daño y contribuyen a que las mujeres sigan sufriendo desprecios, humillaciones, agresiones y asesinatos.

Cuando en una reunión, fiesta, comida familiar, etc., reprochamos un comentario machista se nos tacha de exageradas, amargadas, aguafiestas. “No empieces con eso, que estamos de broma”. Pero resulta que la gente que hace comentarios como los de J. Mérida (o Tim Hunt, o León de la Riva, o Arias Cañete, o…) en público, se atreven a hacerlos precisamente porque antes, en privado, entre risas, han sido aplaudidos, tomados a broma y no censurados. El machista se siente respaldado, justificado, apoyado, comprendido. Y, así, día tras día. Hoy le ríen un chiste sobre las mujeres y las baldosas, mañana  miran para otro lado ante un “esa es una guarra”, al otro callan ante un “si les pegan es porque lo consienten”…Hasta que un día, llega a una radio y, como si nada, justifica la violencia de género.

¿Cuántos maltratadores habrán sentido que lo que hacen está bien al escuchar las declaraciones de Javier Mérida? ¿Cuántas mujeres habrán desistido de denunciar a su maltratador porque al escucharle han sentido que, quizá, lo que están sufriendo no es para tanto o incluso lo merecen?

“El temita” es lo suficientemente serio como para tener que mordernos la lengua y callar, sea ante un desconocido o un familiar y estemos en la cola de la pescadería o en una cena de Nochebuena. Cuando callas, le estás dando fuerzas para subir un escalón más.


Y, hablando de callar, no me olvido del silencio cómplice de los compañeros de profesión de J.Mérida. Entristece pero, por desgracia, no sorprende. Por cobardía o por corporativismo, han decidido callar. Y, quien calla, ya se sabe…

También se echan de menos respuestas desde más arriba. ¿Se imaginan el escándalo si un periodista dijera en una radio algo así como “Sí, el etarra le disparó, pero es que él no quería darles la independencia!”?

¿Parece una comparación demasiado fuerte? Quizá sea el momento de recordar que, sólo en los últimos diez años, han sido asesinadas por sus parejas más de 700 mujeres.


Pero está claro que hay temas y “temitas”.

3 de abril de 2015

El machismo mata; la complicidad remata.

El pasado miércoles, el twitter de la Guardia Civil publicaba un mensaje en el que se leía: “Tolerancia cero al maltrato en todas sus formas y variantes”, acompañado de dos imágenes. Una, sacada de antigua campaña oficial contra la violencia de género en la que vemos a un hombre y la frase “Cuando maltratas a una mujer dejas de ser un hombre”.

Podríamos hablar de lo acertado o no de la campaña en cuestión -¿qué se entiende por “ser un hombre”?, si los maltratadores no son hombres, ¿qué son entonces?- pero lo que ha desatado la polémica ha sido la otra imagen incluida en el tweet. Se trata de un montaje de la primera, pero en este caso vemos a una mujer y el texto “Cuando maltratas a un hombre dejas de ser mujer”.

No tardaron en llegar las críticas por parte de personas formadas en el tema, así como los aplausos de quienes, mostrando un total desconocimiento, interpretaron el mensaje como algo positivo y que contribuía a la lucha por la igualdad.

Pero, ¿por qué el mensaje en cuestión es un error gravísimo por parte de la Guardia Civil?

En primer lugar, conviene dejar claro qué es la violencia de género. "Se trata de una violencia que se dirige sobre las mujeres por el hecho mismo de serlo, por ser consideradas, por sus agresores, carentes de los derechos mínimos de libertad, respeto y capacidad de decisión" (http://www.msssi.gob.es/ssi/violenciaGenero/QueEs/Docs/LEY_ORGANICA_1_2004contraviolencia.pdf )

Es decir, la violencia de género es aquella cometida por los hombres sobre las mujeres como consecuencia del sistema social (patriarcado) que privilegia que a éstos, considerándolos superiores a las mujeres. Este sistema a la inversa no existe, y es por eso que sólo se considera violencia de género aquella que se produce de hombres a mujeres. Es por esto mismo por lo que un hombre no será atendido si llama al 016 (recordemos, teléfono para las víctimas de VIOLENCIA DE GÉNERO). Deberá llamar a la policía, tal y como lo haría una mujer que, por ejemplo, hubiera sido agredida por un desconocido.

Con su mensaje, la Guardia Civil está cayendo en el tremendo error de equiparar la violencia de género con otro tipo de violencia, lo que provoca confusión e invisibiliza la opresión que sufren las mujeres por el mero hecho de serlo.

¿Hay mujeres que maltratan? Por supuesto. Nadie niega eso. Pero no lo hacen amparándose en una posición de privilegio que la sociedad les otorga. Es un problema distinto, con una base distinta y, por tanto, necesita tratamiento y soluciones distintas.

Para entenderlo mejor, pensemos en una campaña contra el racismo. Imaginemos el mensaje “Tolerancia cero al racismo en todas sus formas”. Imaginemos también que ese mensaje se acompaña de dos fotos: en una aparece una persona blanca agrediendo a una que no lo es, y en la otra una persona negra agrediendo a una blanca. Resulta ridículo solo imaginarlo, ¿verdad? Supondría que se está igualando una violencia con otra. Se estaría equiparando la violencia provocada por un sistema que otorga una posición de privilegio a las personas de raza blanca frente al resto de razas, con casos totalmente aislados y que no responden a la misma causa, por lo que, aun siendo igual de condenable, no es un problema social.

Otro ejemplo. “No a la violencia contra personas LGTB ni contra heterosexuales”. Lo dicho, ridículo y muy, muy peligroso el mensaje que transmitiría.

¿Significa esto que unas víctimas sean más importantes que otras? ¿Significa que no nos importan los asesinatos de hombres? Obviamente no. Este argumento sólo se da en las mentes más retorcidas que lo único que buscan es desprestigiar el feminismo. A estos adalides de la no violencia, sin embargo, suele importarles poco el hecho de que el 95% de los asesinatos que se producen en el mundo son cometidos por hombres. A ellos, curiosamente, lo que les aterra es el feminismo.

Por tanto, queremos dejar claro una vez más que lo único que se pide es que no se trate la violencia contra las mujeres como un tipo de violencia más porque, como se ha explicado, no lo es. La raíz del problema es muy profunda y con hechos como este se agrava aún más.  

Resulta desconcertante que quienes, se supone, deben dar ejemplo a la sociedad, demuestren este total desconocimiento sobre la violencia de género (cabe mencionar que en la “rectificación” que se produjo varias- demasiadas- horas después, la G.C vuelve a equivocarse, pues habla de violencia doméstica y no de género) y sobre la sensibilización ante ella. Y, sobre todo, aterra pensar que personas como el autor de ese tweet puedan ser las encargadas de atender a mujeres maltratadas.

¿Cuántos maltratadores se habrán sentido reforzados en su actitud con este mensaje? Y, lo que es peor, ¿cuántas mujeres habrán perdido la confianza en quienes se supone que iban a ayudarlas y protegerlas, desistiendo de denunciar a su maltratador?

Todo esto ha ocurrido en una semana en la que 6 mujeres han sido asesinadas por sus parejas. Por supuesto, como casi siempre, han pasado desapercibidas.

Este ha sido el enésimo capítulo protagonizado por aquellos que ven y pretenden hacer ver el feminismo como algo que les hará perder privilegios, y no como un movimiento totalmente necesario (por desgracia) para lograr un beneficio común a toda la sociedad, como es la igualdad.


En nuestro camino ha habido, hay y seguirá habiendo muchos obstáculos. Demasiados. Pero, que no os quepa duda: por nuestra parte, NI UN PASO ATRÁS. 

11 de febrero de 2015

Esa cosa no tan nueva llamada ignorancia

Juan y Damián pueden ir tranquilos por su ciudad. Nunca se han visto obligados a cruzar la calle para evitar pasar por delante de ese grupo de desconocidos. Unos desconocidos que, seguramente, les harían comentarios sobre su físico.

Juan y Damián tampoco han sufrido nunca la experiencia de que un extraño los siga por la calle pidiéndoles insistentemente su número de móvil. Tampoco nunca tuvieron que darle un teléfono falso a ese hombre para que, por fin, les dejara en paz.

A Juan y Damián nunca les juzgaron ni les llamaron guarros o putos por llevar esos pantalones o esa camiseta. Tampoco les juzgaron jamás por acostarse con quien quisieran. Bueno, mentira. Ahí, seguramente, sí que les juzgaron. “Crack”, “campeón”, “eres mi ídolo, tío”, “eres el puto amo”…

A Juan y Damián nunca les dijeron que tuvieran vigilada su copa, no fuera a ser que alguien les echara algo. Tampoco tuvieron nunca que pedirle a alguna amiga que los acompañara hasta casa porque temían ir solos por la noche.

Nunca fueron a una entrevista de trabajo y fueron rechazados porque, en unos meses, iban a ser padres. Tampoco nunca cobraron menos que sus compañeras por hacer exactamente el mismo trabajo.

Imagino que es por eso por lo que Juan y Damián, en un programa de televisión que ven más de tres millones de personas, como es El Hormiguero, sueltan, entre risas, cosas como:

“Leyendo una revista de mujeres nos hemos dado cuenta de que hay una cosa nueva que se llama micromachismo (risas)”

“Sí, Pablo. Porque tú abres una puerta, creyéndote que estás haciéndoles un favor, pero resulta que estás cometiendo un micromachismo (más risas)”

“Nosotros queremos luchar contra los micromachismos y por eso hemos estado trabajando para desarrollar nuevos piropos no ofensivos para la mujer”

Tras esto, vemos varias escenas, en las que una mujer pasa por delante de un grupo de obreros, entre los que se encuentran Juan y Damián, y que le dedican lo que para ellos son piropos que sí son aceptables y por los que ninguna mujer debería ofenderse.

Después de esta muestra de ignorancia total, y una vez superada la vergüenza ajena, la rabia y la impotencia, sólo nos queda decirles a Juan y Damián:

Los micromachismos no son nada nuevo, por desgracia. Sería recomendable, y más aún dado que hacéis un programa de televisión, que os informarais de las cosas sobre las que vais a hablar. A lo mejor así, además de no haber quedado como dos garrulos, hubierais evitado darle alas al machismo y ridiculizar la lucha de las mujeres por conseguir igualdad.

En cuanto a los “piropos”, espero que no os sea muy difícil de entender que, cuando una persona va por calle, lo que es público es el espacio, NO SU CUERPO. No queremos saber vuestra opinión sobre nuestro físico. No os lo hemos pedido y, además, nos importa una mierda. NO necesitamos vuestro “visto bueno” para sentirnos realizadas.

Por otro lado, sentimos deciros que NO os corresponde a vosotros juzgar qué es o no ofensivo para las mujeres. ¿Podréis superar este duro hecho de no ser vosotros quienes decidáis por nosotras?  


Pero tranquilos, que no todo es negativo. También tenemos algo que agradeceros. Gracias a gente como vosotros somos conscientes de lo necesario que es el feminismo y de lo mucho que nos queda por hacer. Gracias, Juan y Damián, por recordarnos que no debemos bajar la guardia ni un solo segundo. 



25 de diciembre de 2014

ToyPlanet: el camino a seguir

En estas fechas es típico comer turrón, cantar villancicos, poner el árbol de Navidad en el salón, mandar Christmas…Y también pillarse un buen mosqueo viendo los catálogos de juguetes.

Los catálogos de juguetes son esas revistas que, en unos pocos segundos, tiran por tierra todo el trabajo y el esfuerzo que se hace día a día en las escuelas, familias, etc. por acabar con el sexismo.

Los catálogos de juguetes son esas revistas en las que una parte es rosita y otra es azul. En la primera sólo aparecen niñas, que juegan con muñecas, carritos, cocinitas y mesas de maquillaje. En la parte azul sólo salen niños, que juegan con coches, construcciones, barcos piratas y futbolines. También hay una parte en la que salen triciclos, corre pasillos, bicicletas y coches, los cuales siempre conduce un niño, a no ser, claro, que el vehículo sea rosa o morado. Y luego está la parte de los disfraces: pirata, Batman, Spiderman o médicO para los niños; enfermerA o princesasemitontacuyaunicafuncionenlavidaesesperarasuprincipezul para las niñas.

Y claro, cuando te quejas de estas cosas suelen responderte con un “pero es que a las niñas lo que les gusta son los muñecos/cocinitas/carritos” o “pero es que a los niños lo que les gusta son los coches/balones/monstruos”.

Eso estaría muy bien si esos niños y niñas se hubieran criado solos en una selva sin ninguna influencia de la sociedad.

Pero como obviamente no es el caso, mi respuesta siempre es la misma. ¿Les gusta eso o se les educa para que les guste eso?

La respuesta está clara.

Cuando solo tiene unos minutos de vida, la niña ya tiene un babero rosa, unos patucos rosas y un pijamita rosa. Cuando es un poco más mayor, llegan los muñecos, los carritos y las cocinitas y fregonas. También el disfraz de princesa y los tacones de juguete. Después, escucha que “el fútbol es muy violento para las niñas” y que “los coches y los monstruos esos feos son para niños”. Luego va a un cumpleaños y sus chuches tienen un lacito rosa y las de su hermano uno azul, o va a comer a un Burger y en la caja a ella le meten una muñeca y a su hermano un dinosaurio. Y, ojo, el dinosaurio ni tocarlo, que es “muy poco femenino”.

Mientras, el niño recibe baberos, patucos y pijamitas azules. Luego viene el balón, el barco pirata y el coche teledirigido. También la bicicleta y el futbolín. Los juguetes pueden ser de cualquier color EXCEPTO rosa. Porque ese niño, desde pequeño, escucha que “¿un niño con algo rosa? ¡Maricón fijo!” (A este tipo de personas las reconocerás fácilmente cuando pronuncien la frase mágica: “Yo no tengo nada en contra de los gays, PERO…”). Cuando llega la época de disfrazarse, está claro: de súper héroe. Y bueno, pobre de él como se le ocurra acercarse a la cocinita de su hermana. “No seas tonto, ¡si eso son cosas de niñas!”.

Si entramos en la página web de una conocida tienda de juguetes, busquemos lo que busquemos, nos aparece esto :


Todo, absolutamente TODO, aparece dividido. Si buscamos, por ejemplo, Playmobil para niñas, nos aparece la casita de muñecas y la casa de verano. Si buscamos Playmobil para niños, aparece un parque el bomberos, la granja, el castillo o una cajita con árbitros y linieres de fútbol.

Vamos a una tienda cualquiera y, ¿qué encontramos?





Cuentos para niñas, cuentos para niños.

Pero espera, ¡que resulta que también existen pegatinas para niñas y pegatinas para niños!



















Después de años y años absorbiendo todo eso, ¿pretendes que una niña no se sienta rara y avergonzada por gustarle el fútbol? ¿Pretendes que pida un Scalextric? ¿Crees que el niño se va a atrever a decir que él quiere un Nenuco? ¿Te extraña que se sienta un bicho raro porque le encanta ese carrito con capota? ¿No te parece triste que en un cumpleaños jueguen unas por un lado y otros por otro? Y, sobre todo, ¿no ves una sospechosa relación entre esto y muchos problemas que se dan luego entre mujeres y hombres?

Lo siento, pero el “a las niñas les gusta X” y “a los niños les gusta Y”, no cuela.

Y eso lo saben muy bien en Toy Planet, en cuyo catálogo vemos imágenes que deberían ser lo normal pero que, por desgracia, son una excepción.























Así sí. Bravo Toy Planet. Esto es educar en igualdad. 

Y para terminar, dejo unas sencillas instrucciones por si alguna vez te surge la duda de si un juguete es para niño o para niña.















¿Cómo saber si un juguete es para niños o para niñas? Una guía. 
¿El juguete se utiliza con los genitales?
-SÍ --> Ese juguete no es para niñas/os.
-NO --> El juguete es para cualquiera de los dos.

11 de diciembre de 2014

Víctimas de segunda

Estos últimos días en España prácticamente no se ha hablado de otra cosa: el asesinato en Madrid del hincha del Deportivo de la Coruña. Desde aquel domingo 30 de noviembre, el caso ha sido portadas de periódicos, ha ocupado páginas y más páginas, ha sido apertura de todos los telediarios, ha provocado debates y tertulias en radios y televisiones, etc.

Y a mí, ante todo eso, me surge una pregunta: ¿por qué no tienen la misma repercusión todos y cada uno de los asesinatos por violencia machista? En lo que va de año, 50 mujeres han sido asesinadas por su pareja o expareja, más otros 7 casos que aún se están investigando. ¿Por qué ese silencio? ¿Por qué ese mirar para otro lado? ¿Por qué esas justificaciones?

Veamos la diferente reacción de la prensa y la sociedad en general ante un caso y otro.

El asesinato de Jimmy se produjo el domingo 30 de noviembre. Veamos las portadas de los principales periódicos el día siguiente:




 



Todos destacan el suceso en portada.


Veamos ahora las portadas del martes 9 de diciembre, HABIÉNDOSE PRODUCIDO EL DÍA ANTERIOR DOS NUEVOS ASESINATOS MACHISTAS (VÍCTIMAS 48 Y 49 EN LO QUE VA DE AÑO):



















Sólo en El Mundo y en La Razón (manda narices que sea este panfleto el que en esta ocasión ha actuado como deberían haberlo hecho todos los demás…) lo encontramos en portada a gran tamaño. También, si tienes una lupa a mano, quizá habrás podido localizar una reseña a la noticia en la portada del ABC. ¿Encuentras algo sobre ello en El País? ¿Y en La Vanguardia?

Veamos ahora cómo fueron los telediarios de un día y otro. Por ejemplo, los de TVE y Antena 3. Para verlos, basta con visitar las páginas web de cada canal.

El día 1 de diciembre, tras el asesinato del hincha coruñés, pudimos ver lo siguiente:

-TVE: abrieron el telediario con la noticia del asesinato. Posteriormente, y durante más de diez minutos, ofrecieron información sobre el caso, incluyendo declaraciones de personajes de la política como Núñez-Feijóo, Pedro Sánchez o Rajoy, además de las del presidente de Movimiento contra la Intolerancia.

-Antena 3: abrieron con la noticia del asesinato, tema que estuvieron tratando durante 16 minutos.

Ahora veamos cómo fueron los telediarios del 9 de diciembre. Como dije antes, el día anterior dos mujeres habían sido asesinadas por sus maridos, siendo las víctimas número 48 y 49 en lo que va de año.

-TVE: apertura del telediario con el Caso Noos. Luego trataron los siguientes temas: más sobre el Caso Noos, el juez Ruz, las medidas de Interior  para erradicar la violencia en el fútbol, la Cumbre Iberoamericana, las prospecciones petrolíferas en Canarias, la prohibición de la plataforma Uber, la subida del precio de la vivienda, la subasta en el tesoro público, la congelación de las tarifas de los peajes en las autopistas españolas, las propuestas de España para el Plan Europeo de Inversiones, las torturas de la CIA, los refugiados en Siria, el tifón en Filipinas, las manifestaciones en Hong Kong y las manifestaciones antirracismo en EEUU. Tras todo ello, nuestra televisión pública habla, por fin, de los asesinatos por violencia de género. Toodo lo anterior era, para TVE, mucho más relevante.

-Antena 3: apertura con el Caso Noos. Posteriormente: más Caso Noos, Cumbre Iberoamericana, Plan Juncker, crisis del PSOE, destitución de los encargados de seguridad del Deportivo de la Coruña y Atlético, prohibición de la plataforma Uber y prospecciones en Canarias. Tras todo ello, informaron de los nuevos casos de violencia machista.

Veamos ahora las búsquedas en Google en España de uno y otro tema:

Violencia en el fútbol: 7.010.000 resultados. (Recordemos, un asesinato)
Violencia de género: 566.000 resultados. (Recordemos, más de 50 asesinatos en lo que va de año y más de 1.300 en los últimos 10 años)

¿Seguimos?

Los días posteriores al asesinato del hincha del Dépor se suceden las declaraciones, reuniones, peticiones de medidas urgentes, etc. Cristina Cifuentes, Wert, Rajoy, P. Sánchez, Núñez-Feijóó, expertos en el tema…Todos tenían algo que decir.





Por su parte, ante un asesinato machista, las únicas declaraciones que oímos son las de los vecinos diciendo que el asesino era mu güena gente, que siempre saludaba y daba los buenos días.

Y las medidas para acabar con la violencia de género son… ¿Cuáles? Silencio, complicidad, miradas hacia otro lado, justificación…También poner caras muy tristes y llevar lacitos el 25 de noviembre, mientras al mismo tiempo recortas en un 28% los programas de prevención o un 25% en las ayudas a mujeres maltratadas.


Y no, está claro que la solución no depende sólo del dinero. Pero cuando hacen semejantes recortes está muy claro lo que les preocupa el asunto y las víctimas.

He hecho esta comparación con el asesinato de Jimmy, pero hubiera obtenido idénticos resultados si la hubiera hecho con el asesinato de Isabel Carrasco.

Esta es la realidad en la que vivimos. El asesinato de un hincha es un escándalo. El asesinato de una política es un escándalo. Los asesinatos de mujeres por violencia machista son cosas que pasan.

Ayer fue apuñalado un hincha francés en Barcelona. Y, también ayer, fueron asesinadas una mujer y su madre por el marido de la primera. ¿Apostamos cuál de estos sucesos será noticia hoy?

¿Imaginas que al año fueran asesinados más de 60 hinchas? ¿Imaginas que al año fueran asesinados más de 60 políticos?


Las mujeres asesinadas tendrían que haber ido con la bufanda de su equipo en el cuello o haberse afiliado a un partido político. Lo mismo así sí habrían merecido ser noticia. Y lo mismo así dejaría de verse como algo normal el que nos maten día tras día. 

25 de noviembre de 2014

Día Internacional contra la Violencia de Género

Hoy, 25 de noviembre, es el Día Internacional contra la Violencia de Género.

En primer lugar, mi recuerdo para todas las mujeres asesinadas por sus parejas o ex parejas (más de 1.300 en los últimos diez años) y mi apoyo y fuerza para las que sufren día a día la violencia machista y a las supervivientes que lograron dejar todo eso atrás. 

En segundo lugar, mi agradecimiento a quienes luchan a día a día por acabar con esta lacra social.

En tercer lugar, mi más absoluto desprecio a quienes ven este día como una oportunidad de salir en la foto, lavar sus conciencias y, por qué no, arañar algunos votos.

Volviendo al primer punto, se hace necesario dejar claro algo de lo que, parece ser, mucha gente no es consciente: la violencia machista NO es sólo pegarle a tu pareja o asesinarla. Eso es la punta del iceberg. Hay muchas otras formas de violencia, las cuales aprendemos desde que nacemos y que se ven escudadas y justificadas por el sistema patriarcal en el que vivimos.

Por ello he recopilado algunos mensajes que han ido dejando hoy en Twitter algunas compañeras  (también algún compañero) bajo el hastag #Violenciamachistaes o #25N:



















Todas estas actitudes también son violencia hacia las mujeres. Condénalas. No seas cómplice. Porque, como diría la persona que me hizo interesarme por el feminismo, "NO SOLO DUELEN LOS GOLPES".



4 de noviembre de 2014

No quiero tu piropo; quiero tu respeto

¿Cuántas veces has ido caminando por la calle y has tenido que soportar comentarios sobre tu cuerpo o aspecto físico por parte de desconocidos? ¿Cuántas veces has decidido que lo mejor era cruzar a la otra acera para evitar esa situación? ¿Cuántas veces has temido pasar por delante de una obra?

Los mal llamados piropos es quizá una de las formas más sutiles y normalizadas de acoso verbal hacia las mujeres.